ENTREVISTAS

ENTREVISTA A PEPE VAROS, EDITOR DEL SELLO ISLAVARIA (JULIO DE 2010)

 

Islavaria es una gran editorial que ha elegido, como espacio de su reino, la insularidad. Para muchos es una gran desconocida, y una servidora, cuando se topa con hallazgos de este tipo, no tiene reparos en exponer con orgullo a amigos y conocidos, en un lenguaje a veces rayano en el proselitismo, su feliz descubrimiento.

Conocí a Pepe Varos, poeta y editor de este sello, por casualidad. Mejor dicho, a quien conocí realmente fue a su hija Elvira. El destino, gracias a una oportunísima huelga de controladores aéreos en Francia, quiso que nos conociéramos y compartiéramos café y charla durante más de 4 horas en el aeropuerto de Málaga antes de partir a Tenerife. Nunca una espera fue tan divertida; nunca dejaré de alegrarme por el retraso de aquel avión. Y así fue como Elvira me habló del poeta Pepe Varos, referente indiscutible en la Granada literaria de la década de los 60, con grupos míticos como el Aleph o Tragaluz.

Islavaria, fiel al proyecto que le dio forma a principios de 2004, se ha caracterizado por una férrea libertad e independencia, renunciando a la normalidad, a lo comúnmente establecido, en aquellos aspectos que atañen a publicaciones de humilde tirada. Sin embargo, esta elección no va en detrimento de la forma ni del contenido, ya que, por el profundo amor y respeto que a esa ínsula le merecen el grupúsculo de fieles y exigentes lectores que la visitan, se cuida al máximo tanto la forma —no puedo sustraerme del enorme placer que representa, antes de ojear cualquiera de sus libros, pasar la palma de mi mano por alguna de sus portadas verjuradas— como el contenido.

Pierden el tiempo aquellos que quieran encontrar en su catálogo éxitos de ventas, reediciones de clásicos españoles o novelas con pastas blandas y resistentes a la arena y humedad de las playas. Su editor no atiende a este tipo de demandas. No obstante, aquellos que deseen encontrar savia nueva son bienvenidos.



1.- Pepe, me gustaría que expusiera el proyecto de Islavaria y que nos explicara cómo se consigue mantener una editorial prescindiendo de las fórmulas lucrativas y convencionales.

El proyecto Islavaria encaja dentro de los espacios pequeños que las grandes editoriales no cubren, y el objetivo es poder sacar a la publicación obras que, bien por la temática o bien por la autoría de escritores noveles, tienen difícil tirada comercial. Debo explicar que nuestras tiradas no pasan de los 1000 ejemplares, y ello, en un mercado tan extenso de lengua castellana, se diluye en presencia de mercado. Pero todo esto funciona porque Islavaria está constituida como Asociación Cultural y nuestras ventas se reinvierten título a titulo, sin márgenes comerciales. En cada publicación, también se implica el autor que aporta difusión de la obra y ayuda económica, en parte. El resultado se está reflejando en la calidad de las obras que editamos.

2.- Si el ‘negocio’ editorial apenas deja ingresos económicos, quizás los suficientes para emplearlos en un nuevo título, en un arriesgado e incomprendido autor, ¿qué tipo de satisfacciones encuentra usted como editor para dedicarse a esta labor con voluntad de amanuense y espíritu altruista?

Mi satisfacción personal, posiblemente, entronque en mi condición de escritor. La posibilidad de tomar decisiones sobre textos, en muchos casos, rechazados por la comercialidad de editoriales grandes o el placer del descubrimiento de autores errantes son algunas de las causas que me producen satisfacción. O quizás, también, la afirmación quijotesca de que los libros me producen placer, sencillamente.

3.- Aquellos que se acerquen a la web (www.islavaria.com) y quieran echar un vistazo al catálogo, ¿con qué tipo de obras o géneros se van a encontrar?

Los géneros literarios que editamos son: ensayo, narrativa, poesía y teatro. Especialmente, poesía, con 25 títulos publicados, de los que hay dos antologías. Resalto nuestra intención, además, de publicar a autores extranjeros.

4.- Desde un primer momento, tuvo usted una vida activa y literariamente muy comprometida y pronto pasó a formar parte de colectivos como el mítico Grupo Aleph (de Granada) o Pit de Roure (en Mallorca). ¿Considera que la proliferación o ausencia de estos grupos son un buen termómetro para medir las inquietudes lectoras e intelectuales de los ciudadanos?

Teniendo en cuenta lo que la sociedad española ha cambiado en el terreno político de las ideas, existen ahora otras formas de manifestaciones. Y aunque no se dan colectivos tal como se producían en los 70, grupos de taberna casi clandestinos, existen ahora tertulias abiertas en locales de toda índole, apoyadas además por los medios de prensa escrita e internet. Entiendo que ahora se dan mejores condiciones para la comunicación intelectual.

5.- ¿Cree que el libro, en su formato tradicional, ha encontrado en el electrónico un serio competidor?

Auguro todavía una larga vida al libro impreso, sobre todo en los géneros literarios clásicos. Otro caso es el referido a los libros técnicos, que, por eficacia lógica, se aproveche la edición electrónica muy puntual en sus aplicaciones y más económica.

6.- Por último, Pepe, no queremos dar por concluida esta entrevista sin pedirle un favor: tenemos por costumbre pedir a nuestros entrevistados que reivindiquen un palabra que esté cayendo en desuso.

Me viene a la mente la palabra tejeringo. Una palabra usada en mi infancia por Andalucía, para referirnos a los churros, y que ya no se usa. También la palabra gaveta. sinónimo de cajón, aún usado en Latinoamérica y Canarias.

Ambas palabras tienen una fonética exquisita, y deberían reivindicarse para el lenguaje coloquial.

7.-Tomamos nota de estas propuestas. Muchas gracias.

Entrevistas recientes ENTREVISTAS RECIENTES